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Octavo Capítulo:

Topo Gigio hace cosas absurdas por el amor.

Ahora qué? Para la siguiente noche de aventura? Que iba a hacer la noche siguiente? Necesitaba una idea genial!
Sin más recursos por este dilema, fui rápido a ver el maguito, mi amigo que sabía todo. El también era una marioneta fabricada en caolín, un material antiguo parecido al yeso, él era mayor de edad que yo, había nacido mucho más antes, cuando el plástico todavía no existía. Era lleno de conocimientos, ideas y soluciones.

El maguito me siguió y con atención escuchó mis penas de amor, pero al momento dijo:
“Tienes que volverte rico… con las mujeres hay que tener dinero!”
Y yo: “Llegar a ser rico!? Nunca me vino el deseo ni se cómo ser rico!”
El Maguito: “No tengo ni la mínima en este momento, pensemos bien como, estoy seguro que llegaremos a solucionarlo.”
Y yo: “Como?”
El Maguito: “Empezaremos con un proceso de estimulación, tu caminaras a la derecha y yo caminaré a la izquierda.”

A los ratos conferiremos uno con otro. Caminaron por casi la noche. A las cuatro de la mañana, tuve una idea genial. Al encontrarnos réferi mi idea al maguito, los dos estábamos de acuerdo.
“Escúchame maguito” les dije “Si voy a ser rico, pero tan rico de tener a Rosy sin aliento, pues tengo que cambiarme de profesión.”
Y el Mago: “Si, tienes razón, tu idea es sólida! Pero que otra profesión puedes hacer tu si no el actor?”
“Yo podría hacer la profesión de un Zach!”
Y el: “De que estas hablando?”
Me asombre, que no les quedaba claro: “Un Zach!!! Tienes que tener paciencia y esperar, inclusive cuando estas dormido, con un poquito de suerte, al ratito, te se brilla una luz en tu cabeza y Zach, eres rico por la vida.”

Estamos hablando de un ejemplo, como la persona que invento el “Yoyo” y comencé a replicar el movimiento de un “Yoyo”, se hizo rico para toda la vida. El maguito, para seguirle la corriente: “Entonces que pasó a la persona que inventó una marioneta de plástico moviéndose sobre un desfondo negro! Bueno, realmente, ella no se hizo rica, pero mira la persona que inventó el agua caliente, el sí que hizo un montón!!!” Al instante el maguito se dio cuenta que se estaban yendo por una tangente y me detenía. “Es solo un dicho, entiendo de todos modos la idea, solo necesitamos refinarla.”

Al mismito, se asentó, sin perder tiempo, en la mesa de juego donde los diseñadores, que naturalmente estaban durmiendo a esa hora, y pronunció la frase: “Leonardo Da Vinci docet” (que significa: Leonardo Da Vinci guía), dibujó una interesante máquina de Leonardo con engranajes, cuerdas, mecanismos y poleas. Pues reclutó los otros títeres a construir la máquina. Las marionetas eran variopintas y eran Arlecchino, Pulchinela, Brighella, los caracteres de la Commedia Dell’Arte, ni menos que los siervos bufones, los Zanni.

Que bien obraron, rápidos y duros, pero no estaban muy ciertos de la idea, nos hacían reír con sus chistosas frases y gestos. Nos ayudaron al construir la máquina y yo me imaginaba que Maria me hubiera visto con orgullo y me hubiera dicho: “Tu si eres el último de los Zannis, el Zanni del siglo 20!”. Al terminar la obra, el Mago me hizo probar la máquina, me convenció a atarme cabeza abajo, para él la mejor posición a obtener las ideas más geniales. El Mago, se quedó sin decir nada, pero al momento de terminar de atarme sonaron las 7 de la mañana. Momento mágico cuando todos los títeres y marionetas regresamos a la hibernación en nuestras cajas.

El maguito y los otros títeres se desaparecieron de carrera, y me dejaron atado como un salame. Lo más que me preocupa era que me bajaran de esa posición y en vez de contar en la esperanza de que me viniera la idea. Pero el laboratorio estaba vasillo, poco a poco comenzó a llegar la gente y finalmente a las 11 llego’ Maria. Me bajó y me libro’ de ese artefacto de tortura, quejándose que los títeres tenían que ser regresado a sus cajas cada noche. Terminó para mí la aventura de la noche y casi estaba dormido, pero me desperté con el oír a Maria reír y decir: “De quien fue la idea de esta máquina de Leonardo Da Vinci? Es fenomenal, una idea brillante y me dará un punto para la próxima obra con “Ed Sullivan”.

Al siguiente día, de hecho, marchamos para EEUU y otra vez me encontré repitiendo cómicamente, lo que el Maguito se había inventado con gran esperanza de obtener riquezas con las ideas!

Noveno Capitulo: Una línea de pura imaginación existe entre la realidad y la fantasía, pero solo en “la mente de los hombres” >>