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Cuarto Capítulo:

Topo Gigio tiene mucho éxito. En Italia desafortunadamente no hay verdadero trabajo para su talento, se marcha para el extranjero, donde es bienvenido con mucho éxito. Finalmente aterriza en el fascinante mundo del espectáculo Americano, y de preciso en el “Ed Sullivan Show”.

Tan enormes los éxitos que los aplausos de los espectadores en vivo les aplaudían por minutos. Sin embargo, la Rai jamás estaba lista a darles un chance de una serie a Topo Gigio. Por esto Maria me llevó a actuar con el jefe de la televisión Suiza Franco Mazzari y en Alemania con Bavaria Film en Monaco de Bavaria. En ese lugar hablé con una voz alemana profunda y joven, que me presto el actor Arthur Schnabel, un gran actor de cine y de teatro, que se enamoró de ese ratoncito con sus movidas veloces y diferentes. Arthur, por estar cerca de Gigio hasta pospuso una producción en EEUU para regresar a Múnich y regalarme su voz.

Empezamos nuestras vidas de gitanos. Cuando no había nada que hacer en Italia, y sin trabajo disponible con la RAI, nos encontramos a hacer una serie de publicidades (Caroselli) para la Montecatini. Tuvimos un cierto éxito. Al fin y al cabo, la Rai la vio como concurrencia y se molestó con nosotros. Nos cerró las relaciones, pensando que tenía derechos en mi personaje Topo Gigio. Menos mal que tuvimos el apoyo del gran y justo Enzo Biagi, que al comunicarse con los de la Rai nos amparó. Creo que en ese tiempo Enzo Biagi estaba en el ejecutivo de la RAI o jefe de la Montecatini.

Al examinar los contratos y verificar que de verdad no existía clausula donde los Peregos habían cedido algún derecho de patente; la Rai jamás había sometido inversiones por los derechos, ni nunca apropiado dinero alguno para el desarrollo del material o había contraído por sí mismo los derechos de creación o fabricación de la marioneta. Los contratos fueron declarados como solo compromisos de hacer  un espectáculo, como todos los otros actores que colaboraban en la red. Enzo convenció la RAI de que teníamos razón y estableció que la RAI no tenía derecho algún en mi ingenio.

Otra vez me hallé en un maletín y volando en los aviones. Me encontré hablando holandés, con la voz de Fred Butter, y al final en español con la voz de nuestro amigo Peppino Mazzullo, con la voz también en inglés. Maria ocupó a una profesora de inglés, que fue la sombra de Peppino día y noche para los ensayos de inglés, así no tuvimos que cambiarlo, como tuvimos que substituirlo en Alemania y en los Países Bajos.

Nos fuimos a Londres, todos muy preparados y empezamos a participar en el “Night at The Palladium”, así llegamos a ser reconocidos, y nuestra fama y nuestro éxito nos aterrizó en el programa más famoso de América: “Ed Sullivan Show”, nos contrataron inmediatamente.  

Al salir a Nueva York todos nos dimos cuenta del miedo que de verdad nuestros inmigrantes italianos tenían que sentir al llegar al nuevo mundo. Mi familia me apoyo con su presencia acompañándome, aun ellos no tenían ningún idea de cómo se diseñara un conjunto teatral. Con un poco de tiempo me acostumbré y tuve el valor de entrar en el templo mundial del espectáculo, que fue el Teatro CBS en la calle 54.  Después de innumerable tomas y ensayos, dos días sin pausas (he dialogado con Ed Sullivan, que de verdad, se les olvidaban las frases más chistosas). Maria sin ser desesperada, me acostó en el brazo de Ed, caminando hasta su mejilla le di un beso y les pedimos perdón.

Si se habla de injusticia, de verdad no fui yo a olvidarme las frases del guion, era el! Pero después de darme cuenta de la ternura de Ed, el me devolvía mis besos, y cuando hablaba con Maria se expresaba con cariño. Me convencí que Maria tenía razón sobre Ed. Fuimos realmente un gran éxito en los EEUU, y luego con frecuencia incansable como peonzas volábamos entre Nueva York, Londres, Madrid y Milán.


Estuvimos en el show de Ed Sullivan con 94 apariciones, naturalmente entre los anos, de verdad unos grandísimos números de apariciones. Mi foto estaba colocada con prominencia en la sala principal de la CBS, la red más importante de EEUU. Yo era tan mimado de parte de los personajes más destacados del mundo del espectáculo, del cine y la música. Hasta el gran Louis Armstrong, siempre me ensenaba a cantar y Michael Jackson, que era un niñito en ese tiempo me enseno a bailar.

Siempre aproveché la oportunidad de aprender, especialmente en los largos tiempos de baja entre los ensayos y los actos en el show, tuve unos maestros excepcionales. Pueden comprender que solo los artistas más destacados del mundo pudieron estar en el show de Ed, estos ídolos me mimaban y me besaban. Fui besado por las mujeres más lindas del mundo. Se me hinchó un poco la cabeza y comencé a quejarme de la ropa incomoda y estrecha. Protestaba cuando me las ponían. Maria con su compasión, comprendía y me dejaba usar lo que yo quería. Pero, lo más que yo odiaba era el camisón, en esto Maria no quería oír excusas. Pero sabía profundamente, que tarde o temprano yo iba salir con la mía, con ese odiado camisón.



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